Templo de Santo Domingo de Guzmán

Oaxaca tiene varias iglesias y catedrales especialmente impresionantes desde el punto arquitectónico. El templo de Santo Domingo de Guzmán es, en mi opinión, el más impresionante de todos, curiosamente aunque es el más pequeno. Entras a la iglesia por una puerta casi discreta y enseguida te encuentras rodeada de elaboradas decoraciones talladas en madera y pintadas en parte en oro. El pasillo, de altura normal y relativamente estrecho, se convierte en a una sala algo más amplia y bastante alta, cubierta por completo de adornos dorados. En serio, aquí cada milímetro está cubierto de oro. Las paredes, el techo... ¡todo! El altar es, por supuesto, lo más destacado, con sus tres altísimas columnas doradas adornadas con figuras. La iglesia realmente es un eye-catcher. Incluso si la religión o las iglesias no es tu cosa, esta iglesia sin duda es impresionante. Puede que sea relativamente pequeña, pero por dentro es la más grande. Verla por dentro realmente es una experiencia. ¿Ir o no? Al cien por cien. Soy atea y me impresionó bastamte.

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El Arcotete

El Arcotete es una especie de cueva encima de un arco debajo de que va un río. El río básicamente se ha abierto el paso a través de una pared y por arriba se formó un arco. Llegas a la parte superior a través de una especie de camino en la piedra que es como una especie de puente natural en la roca. Desde la cima se puede mirar al río, que es muy bonito. Y como en la mayoría de las cuevas aquí también se han formado estalagmitas y estalactitas. El conjunto es realmente genial y algo que nunca había visto antes. El único problema: no estoy segura de si se puede llegar en autobús. Porque nadie va en coche hasta allí. Al menos, ningún lugareño. Nosotros fuimos con varias personas y un guía que tenía coche. Aún así, estoy segura de que debe haber otra manera. Si no, habrá que regatear para conseguir un buen precio. Si vas o no depende de ti, pero a mí me pareció muy chulo. Entonces si tienes tiempo, por qué no?

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Zinacantán

Zinacantán es un pueblo pequeño, muy pequeño, que tiene una iglesia muy bonita con un sign de la ciudad delante. Aparte de eso, en Zinacantán se puede ver cómo se tejen estos manteles o bufandas. Yo estaba allí sobre todo por lo último. Me habían llamado la atención esas bufandas, o como me enteré en una conversación en algún momento, manteles en realidad - me tuve que reír cuando me enteré para qué sirven y lo que yo pensaba que eran :D -. Hay que imaginarse que estan colgados por todos lados. Osea literalmente todos lados. En todos tipos de mercados, en todos tipos de colores y con todos tipos de disenos. Y creo que lo más importante es que eran y son portables. Osea significa que podía comprar algo que no fuera una pulsera, unos pendientes o una tobillera. Rápidamente me enamoré de esas bufandas. Cuando me enteré de que se necesita de 15 a 16 horas para terminar una (creo recordarlo así), me quedé boquiabierta y realmente quería y necesitaba ir a un lugar dónde podía ver como estan hechas. Es decir, donde se puede ver a la gente tejiendo estas bufandas. Cuando llegué a Zinacantán, un lugareño me llevó adónde una mujer estaba tejiendo sentada en el suelo de una cabaña. Habían bufandas de todos los colores colgados por las paredes y fue una de las primeras veces que me sentí mal por no poder encontrar una bufanda que me gusta. Y tampoco podía llevarme una como regálo en este momento, así que... bueno. Eché un vistazo, me ofrecieron un mezcal en una taza pequeñita y me quedé un rato mirando a la mujer hacer su trabajo. La forma en que trabajaba, tan tranquila y relajada, era casi meditativa. Soy consciente de que probablemente la mayor parte de la escena era un montaje, pero aun así fue toda una experiencia. Le pregunté amablemente si podía hacerle fotos de frente, sin que su cara estuviera mostrado, por supuesto. Me lo permitieron que me sorprendió un poco. Y, por supuesto, fui muy discreta y intenté no molestarla mientras trabajaba. Aparte de eso, no hablaba mucho español. Supongo que simplemente hablaba un dialecto de Zinacantán y nada más, o que no dijo nada por alguna otra razón. Cuando volví a salir, fui a explorar un poco Zinacantán. Tenía que procesar lo que acababa de ver y también quería echar un vistazo. Me di cuenta de lo pobre que pueden parecer a simple vista la mayoría de los lugares no turísticos y de lo poco que la mayoría de los turistas - incluido yo en varios momentos - probablemente llegan a ver del México real fuera de los pueblos turísticos y las ciudades grandes. También me di cuenta de que increíblemente pequeño es Zinacantán y, por supuesto, descubrí la catedral en mi pequeño recorrido. Se alza muy bonita y orgullosa frente de ti, con montañas al fondo y un sign muy bonito enfrente. Bueno, aparte de eso no hay mucho más en Zinacantán. Ah, y obvio puedes volver fácilmente en taxi colectivo a San Cris. No hay autobuses de ida y vuelta debido a poco tráfico de gente. Así que yo respondería a si deberías ir o no así: merece la pena una excursión de medio día o un día entero si quieres ver cómo se tejen estas bufandas/manteles. Yo no iría sólo por la catedral porque es más un lindo ad-on para cuando ya estés allí. La tejedora y toda la experiencia en sí es bastante impresionante. Osea por lo menos lo fue para mí.  Al mismo tiempo es solo especial si te interesa. Así que te aconsejo que vayas, pero sólo si todavía tienes tiempo y curiosidad 😊

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Grutas del Mamut

Las grutas del mamut cerca de San Cristóbal molan más y menos de lo que te esperas. Lo que no mola: las cuevas no son demasiado bonitas - la verdad. Pero!!!! La parte que está etiquetada como mamut si que parece a un mamut. Y en México he visto muchas cosas bien inventadas. Así que... Aparte de eso, la gruta o cueva es realmente grande. Así que cuando entras, es una gruta bastante grande, a la que poco a poco te vas adentrando y caminas por un sendero circular que te lleva, entre otras cosas, al mamut iluminado. Por supuesto, es más pequeño de lo que probablemente habría sido en realidad, pero los contornos exteriores son más o menos correctos. Osea puedes reconocerlo. Aparte de eso, la cueva no mola tantísimo. Pero igual si es algo chula. Mi highlight fue cuando explorábamos la gruta y encontramos un hongo que crecía solo en la oscuridad. Era muy pequeño y tuve que acercarme mucho con la cámara para sacar buena foto. Puede parecer estúpido, pero encontrar un hongo naranja como ese en la oscuridad entre las piedras de una gruta.... No te lo esperas :D ¿Ir o no? Yo diría que opcional. La excursión mola bastante, pero no es prioritaria. Así que yo iría si aún te animas y tienes tiempo. Y no sé si el hongo sigue ahí o no :D

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Mercado de San Cristóbal

El mercado de San Cristóbal, donde no sólo los lugareños compran sus cosas, sino donde también puedes encontrar TODO lo que puedas necesitar, es bullicioso, colorido, llenisimo de cosas, completamente confuso y merece absolutamente la pena vivirlo. Como cualquier mercado típico mexicano. Todos son ligeramente diferentes, por supuesto, pero tienen el mismo principio. Pero si, no estoy segura de haber visto precios tan baratos como en San Cristóbal en algún otro lado. Tal vez en un pueblo pequeño. Porque honestamente, puedes conseguir todo por un centavo en un mercado local en México. Al igual que todos los mercados mexicanos, éste tabién es confuso, pero sí tiene secciones. Osea los mercados siempre estan "estructurados" así: frutas/verduras, carne, pescado, un área donde se puede comer en el mercado, ropa, zapatos, flores, artículos para el hogar, artículos electrónicos, joyería.... Seguro que se me olvida algo, pero así es como están organizados. Cada sala o sección ofrece una categoría de artículos. Nunca sabes que sección viene próxima - o en que dirección va a venir. Sólo los que van todos los días o más a menudo siempre saben dónde conseguir lo que quieren. Para los veganos, vegetarianos y activistas de los derechos de los animales: vaís a ver cosas que no queréis ver y que no os esperáis en un mercado. México es, la verdad, simplemente un mundo completamente diferente - solo para que lo sepáis. Volvemos al tema. Personalmente, me encantan los mercados. Todo es colorido y lleno de vida, mil impresiones nuevas y hay algo que ver en todas partes. Y sigo siendo de la opinión de que hay que haber estado al menos en un mercado mexicano, si no en varios. Sólo por la experiencia. Por supuesto, no tienes que ir, pero lo recomiendo mucho. En ningún otro lugar estarás más cerca de la vida local, conseguirás cosas más baratas y experimentarás una diversidad mexicana más genuina que en un mercado mexicano local.

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Restaurantes/Cafés San Cristóbal

La verdad es que no comí fuera mucho en San Cristóbal porque normalmente cocinaba para mi misma o comía por la calle. Sin embargo, hay dos lugares que me parecieron tan bonitos que me gustaría presentarlos: La Maldita. Es una cafetería con unas vistas realmente preciosas de San Cristóbal. La artística valla baja que rodea el café está decorada con lámparas y pequeñas macetas, lo que hace que el ambiente es muy acogedor y casi un poco romántico. En el interior hay una barra y una televisión - por si alguien quiere ver el fútbol o algo parecido - y en el exterior hay una vista realmente bonita de San Cristóbal. Por la noche, puede que incluso sea un poco mejor que durante el día. Pero echa un vistazo a las dos. Aparte de eso, yo cuándo estuve tenía una calavera como colgante en mi bolsita de té, que le daba algo de carácter. :D Lugar Encantado. No, no es el nombre del restaurante, pero hasta hoy no recuerdo cómo se llamaba el lugar al que fui. Lo único que sé es que fue una de las mejores cosas que he comido en San Cristóbal. De verdad. Aunque después tuve diarrea durante dos días. Sigo pensando que fue el mango de mi batido de postre - ¡cuidado con los zumos de fruta recién exprimidos y especialmente con el mango! Porque mi compañero de viaje no tuvo nada. Entonces manos lejos de las cosas que no estén recién exprimidas 😉  Aparte de eso, el sitio es realmente precioso. Mega romántico, con luces tenues, candelabros, pequeños jarrones de flores en la mesa y mesas de madera separadas adecuadamente. Realmente genial. Es como entrar en otro mundo. ¿Ir o no? Si puedes encontrarlo - está muy escondido, es muy pequeño y tienes que caminar por unos callejones serpenteantes... al menos el último - sin duda.

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Chamula

Chamula es un pueblecito dulce, bonito y mono, con un mercado grande en el centro de la plaza principal, una iglesia que me conmovió de una manera especial y un mirador mono. Como estaba en Chamula principalmente por la iglesia, di un paseo rápido por la plaza del mercado, donde, como siempre, había todo tipo de cosas para comprar, y después me dirigí rápidamente hacia la iglesia. En este momento, voy a sacar lo que escribí en mi diario ese día, porque la iglesia fue algo muy especial para mí: «Entro a la iglesia. Lo primero que me llama la atención son las cortinas grises/marrones, que cuelgan del techo hacia los lados como cortadas por la mitad y forman una especie de arco en forma de tejado en la iglesia. Cuelgan de una manera que no sólo se ve una, sino varias a la vez. Lo segundo que percibo es el humo y el olor a incienso que lo acompaña, especialmente denso en la parte trasera de la iglesia. A continuación, percibo el mar de velas a lo largo de ambas paredes y delante de las personas que rezan en el suelo. Percibo el acordeón acompañado de un buuum buuum bum bum bum, la gente en cuclillas en el suelo y rezando en voz baja y alta, el humo que sale de las velas, el chamán/sacerdote/no tengo ni idea, que sostiene en la mano un cáliz de cuero y madera del que sale humo y lo mueve arriba y abajo sobre las figuras de la pared y las velas que tiene delante, consagrándolo. La pared está enmarcada por figuras en vitrinas, todas ellas representando a algún personaje importante de la Biblia, supongo. El suelo está cubierto de una especie de hierba larga, dura y seca. No tengo ni idea de qué es exactamente. De lo que me doy cuenta enseguida es de que esta iglesia no es como las demás. Es especial, única, casi íntima. El ambiente es increíblemente personal, privado, nunca he visto a la gente rezar tan seria y absorta. Es tan íntimo que me siento como una intrusa, como alguien que debería abandonar la iglesia por respeto a la fe de la gente y a este ambiente. Pero lucho conmigo misma y me quedo. Porque es la primera iglesia que me infunde respeto, que me hace detenerme, que me deja absorber el ambiente como una esponja, que me hace llorar y que me conmueve. Ninguna iglesia lo ha conseguido. Ninguna. Precisamente por eso esta iglesia no es como las demás. Es única y diferente. Puede ser que las iglesias de Pueblos Indígenas sean todas así. Pero para mí, esta experiencia seguirá siendo única e inolvidable. Empiezo a entrar lentamente en la iglesia. Fuera dijo en un cartel que no se puede sacar fotos ni vídeos. Al principio pensé «¿Höh? ¿Por qué?» Ahora lo entiendo. Es un privilegio que me dejen entrar aquí. Poder vivir este ambiente. Ya que somos nosotros los que molestamos a los demás en su intimidad cuando hablan con Dios - crea o no en ello, puedo ver lo serio que es -. Estamos entrando en un lugar que es absolutamente sagrado para estas personas. Un lugar donde no son vendedores de la calle, ni madre, ni hija, ni nadie. Aquí están hablando con alguien en quien confían plenamente, manteniendo conversaciones consigo mismos, por así decirlo, con sus deseos más íntimos. En mi camino hacia el altar, veo a niños, mujeres y hombres rezando delante de hileras de velas en el suelo. Un hombre reza casi en voz alta y parece tan suplicante que no me atrevo a mirarlo. Es una escena demasiado personal entre él y el Dios en que cree. Continúo hacia el fondo y pronto estoy de pie frente al altar. A mi lado suena música. Cuando se detiene, reparten Coca-Cola a todo el mundo en pequeños vasos de chupito con forma de vela. Algunos de los hombres mayores beben lo que parece alcohol, pero también podría ser agua bendita, ya que una mujer sentada justo delante del altar la vierte sobre las velas de la izquierda y la derecha, como para consagrarlas. La mujer que está a su lado lleva consigo una gallina, que, después de estar sentada en silencio, simplemente permanece sentada a su lado, casi como un perro. Esta iglesia no se parece a nada a lo que conozco. Me conmueve y nunca hubiera creído posible que una iglesia pudiera hacer algo así. Me alejo un poco, veo otra gallina, una mujer amamantando a su bebé, innumerables personas arrodilladas en la hierba y rezando, hablando con las velas. Nadie tiene miedo que algo podría incendese. Todos cuidan tranquilamente juntos por la seguridad. Un hombre rápidamente mueve unas briznas de hierba con el pie hacia un poco más lejos de la vela. Por si acaso. Es..... el ambiente simplemente me deja sin palabras, me hechiza y no me deja soltar. Habría dado cualquier cosa por grabar un vídeo y hacer fotos aquí, pero al mismo tiempo comprendo muy bien por qué no es posible. El hecho de que se me permita entrar aquí me parece un privilegio y casi desagradable. Camino muy despacio hacia la entrada de la iglesia, intentando interiorizarlo todo, recordarlo todo, absorberlo todo como una esponja. Porque de una cosa estoy segura: no volveré. No porque no quisiera, sino simplemente porque, por lógica, probablemente no lo voy a hacer. Y también porque el ambiente si que es mucho a la vez. Me siento como una intrusa. Me gustaría sentarme con la gente, pero de nuevo me parecería una falta de respeto hacia las personas que realmente están sentadas allí rezando. La situación es demasiado delicada, demasiado íntima, demasiado directa, las personas demasiado vulnerables. No podía conciliar eso conmigo misma. Así que dejo que el grupo de música pase por delante de mí y luego subo yo misma los escalones para volver al exterior. La iglesia me deja pensativa, con un gran respeto por la vulnerabilidad de este lugar y de la gente de este pueblo y tan sentimental como nunca pensé que podría ser después de ir a la iglesia». Escribí todo esto el mismo día porque esta iglesia realmente me hizo algo en aquel momento/día. Fue una de las experiencias más impresionantes de todo mi viaje. Naturalmente, seguí paseando un rato, emocionado y conmovido. En algún momento, sin embargo, la cámara volvió a salir y me lancé a descubrir el pueblo. Las calles de Chamula muestran el Chiapas real y verdadero. Viviendas bastante pobres, así como chozas o casas con a veces un coche en el jardín delantero. Al mismo tiempo, los «anuncios» en las paredes (murales) que muestran números de emergencia, consejos para el embarazo o informan sobre caries dentales me parecieron divertidos de alguna manera igual que muy representativo de la vida local. Pero, sobre todo, me pareció increíblemente interesante y impresionante ver lo diferente que es todo en comparación con Europa. Para llegar al mirador, tuve que subir por un pequeño camino. Y en realidad se podía ver más desde el medio que desde la cima - árboles sobre árboles :D - pero bueno. Así es México de alguna manera. Nunca obtienes lo que esperas, pero lo que recibes igual te hace sonreír. Al menos si te dejas llevar 😉 ¿Chamula sí o no? Para mí, Chamula es una excursión imprescindible. La iglesia, el pueblito y todas las impresiones que te llevas y lo mucho de México que puedes ver con sólo caminar por unas cuantas calles... ¡Realmente vale la pena el viaje! 😊

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Mirador San Cristóbal

Pues en realidad el mirador de San Cristóbal no es un mirador. Es una escalera que sube a una montaña donde se encuentra la iglesia de San Cristobalito. De hecho, la escalera en sí, así como la vista de San Cristóbal desde allí arriba, es mil veces mejor que la iglesia - a la que, por cierto, ni siquiera se puede entrar -. Pero desde el inicio: encontré el mirador de San Cristóbal por casualidad. Había visto de lejos que se puede subir esta montana hacia algún sitio y pensé «a lo mejor la vista es chula», lo marqué en el mapa de mi app y luego, en algún momento, cuando la mayoría de los puntos de mi lista de San Cris estaban marcados, me fui andando hasta allí. El sitio está un poco lejos (es decir, no está en el centro). Y Por eso hay que caminar un poco para llegar a la escalinata. Lo bueno es que los peldaños de la escalera no son muy altos, así que se puede subir a un ritmo relajado y admirar todos los grafitis que hay por el camino. Y hay varios bonitos. Entremedio, siempre me daba la vuelta para disfrutar de las vistas. Por supuesto, al principio no había mucho que ver. Con el tiempo, sin embargo, fui subiendo prestando atención a las vistas más, porque a partir de cierto punto la vista se vea desapareciendo poco a poco por detrás de los árboles que bordean el camino hacia la iglesia. De hecho, en algún momento encontré un lugar donde las vistas eran realmente preciosas y podía sentarme y .... ¿Conoces esa sensación cuando de repente sabes que has llegado a tu lugar favorito de la ciudad en la que estás? No tengo esa sensación en todos los sitios, pero a veces me pasa. Me enamoro de un lugar en una milésima de segundo y sé que es uno de «mis lugares». Ocurre sin que yo pueda hacer algo. Pero así fue ahí en San Cris. Vi las vistas, me fijé en el ambiente tranquilo y apacible y simplemente me sentí como en casa, en armonía conmigo misma y con el lugar. Como resultado, me quedé allí por bastante tiempo y de hecho también volví con frecuencia en mis proximas visitas :D Y encontré una bicicleta en la cima de la montaña, que hasta hoy me causa un montón de preguntas sin respuesta :D ¿Ir o no? Definitivamente, sí. Los graffitis en la pared son realmente bonitos, la vista es muy bonita y es simplemente maravilloso allí cuando hace sol 😊

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Lugares Chidos en San Cristóbal

San Cristóbal está lleno de sitios muy chulos. Normalmente encuentras los más famosos por tu cuenta. Pero de vez en cuando hay lugares que... hay que buscar o encontrar completamente random. Admito que probablemente no hubiera encontrado el primer sitio por mi cuenta si no hubiera viajado con mi compañero de viaje. Y la verdad.... Tampoco puedo decirte exactamente dónde está. Es simplemente una casa donde en la azotea hay una galería de arte y un jardín. Es un lugar muy tranquilo y relajado donde puedes desconectar y escapar de San Cris y del ajetreo de las calles, aunque sólo sea por un rato. Las vistas sobre los tejados de San Cristóbal desde allí arriba también son realmente preciosas 😊 Así que pregunta en los albergues -alguien lo conocerá- y enseñarles las fotos si es necesario. Alguien probablemente lo reconocerá. El otro sitio chulo es un pequeño lago que pasas si bajas por la carretera desde el mirador de San Cristóbal (es decir, llegas arriba y luego bajas por la parte de atrás del mirador) y luego vuelves por la carretera principal hacia San Cristóbal. El lago se encuentra allí y me sorprendió positivamente con su tranquilidad. Le da un toque relajado al aerea y, si ya has subido las escaleras hasta el Mirador, puedes volver por el otro camino. Así de todos modos pasarás por delante. ¿Ir o no? Por supuesto ambos lugares no son must-goes. Pero a veces también me gusta encontrar lugares que no encajan en el molde «turístico». Simplemente porque me da la sensación de conocer los lados de un lugar que no todo el mundo conoce. Me da la oportunidad de sentir un lugar mejor. Y por eso me encanta pasear y descubrir lugares que luego o me gustan o no.

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Calles de San Cristóbal

Me encanta el vibe de San Cristóbal! La pequeña ciudad es increíblemente animada y está llena de artistas, espíritus libres, turistas y lugareños - a pesar de que San Cristóbal no es tan grande. Al mismo tiempo que la ciudad es un mangeta turístico igual es muy local y de alguna manera... auténtica. No sé cómo lo consigue, pero el encanto local te atrapa en muy poco tiempo. Y eso es exactamente lo que se siente y se nota al pasear por las calles de San Cristóbal. Da igual si estés en el centro y aquí y allá se vendan bocadillos y bebidas o joyería y artículos artesanales en la calle o si te alejes un poco del centro y conozcas un lado muy tranquilo y sosegado de San Cris. Siempre se siente que hay vida entre las casas, en los callejones y en las calles. Y eso hace que San Cristóbal sea realmente especial. Por supuesto, también te das cuenta de que estás en México y, encima, en uno de los estados más pobres de México. No se nota en la mayoría de los sitios, pero incluso aquí por supuesto hay rincones que son menos bonitos, casas que son un poco más pobres o rincones que simplemente están un poco más sucios que otros. Igual a eso y con todo eso, San Cristóbal parece increíblemente auténtico. Y eso es exactamente lo que se refleja en las calles. Como ya te habrás imaginado, te recomiendo muchísimo que simplemente vayas a explorar y te pierdas por San Cris. Te prometo que descubrirás rincones preciosos y verás lugares a los que no todos los turistas llegan.

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